Reglamento DORA : por qué las instituciones financieras deben actuar ahora

“¿DORA? Sí, está en la lista. Pero tenemos prioridades más urgentes.”

Esta reacción sigue siendo habitual en muchas instituciones financieras. Entre la transformación digital, la ciberseguridad, las presiones de costes y un entorno regulatorio cada vez más exigente, la Ley de Resiliencia Operativa Digital (DORA) puede percibirse como una obligación adicional, relegada a un segundo plano. Ese enfoque es un error estratégico.

Cuando DORA entre en vigor el 17 de enero de 2025, cambiará de forma estructural cómo los reguladores evalúan la resiliencia operativa, la responsabilidad de la alta dirección y la gestión del riesgo tecnológico. Aunque se trata de una normativa de la Unión Europea, su alcance afecta a cualquier institución financiera que opere en el mercado europeo, tenga clientes en la UE o dependa de proveedores tecnológicos críticos integrados en el ecosistema financiero europeo.

Publicado el 28/01/2026

Finance Transformation

Opinión de experto

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Reglamento Dora by VISEO

Qué cambia realmente con DORA

DORA introduce un cambio fundamental: la responsabilidad directa de la resiliencia operativa recae en los consejos de administración y la alta dirección. Ya no se trata de un ejercicio técnico que pueda delegarse exclusivamente en equipos de TI, seguridad o riesgos.

Según DORA, se espera que los órganos de gobierno definan y supervisen estrategias de resiliencia operativa, comprendan los riesgos TIC incluyendo dependencias de terceros y de la cadena de suministro, garanticen la preparación ante escenarios de interrupción graves pero plausibles y demuestren evidencias de pruebas, controles y capacidades de recuperación. El foco regulatorio ya no está solo en si los sistemas funcionan, sino en si la organización puede soportar una disrupción y recuperarse con rapidez, protegiendo los servicios críticos.

Por qué DORA es relevante para las instituciones financieras europeas

El sistema financiero europeo es altamente interconectado. Bancos, aseguradoras, gestoras de activos e infraestructuras de mercado dependen cada vez más de proveedores tecnológicos globales, servicios en la nube y modelos operativos complejos. Las interrupciones operativas no entienden de fronteras.

Un incidente en un proveedor crítico, una plataforma central o un servicio compartido puede tener efectos en cascada sobre pagos, mercados, atención al cliente o cumplimiento normativo. Los supervisores europeos son plenamente conscientes de este riesgo sistémico y están elevando sus expectativas en materia de resiliencia. DORA consolida y armoniza exigencias que ya se estaban reforzando en la gestión del riesgo tecnológico, la supervisión de terceros, la continuidad del negocio, la recuperación ante desastres y la ciberresiliencia.

No más esconderse detrás de los proveedores

Uno de los cambios más relevantes de DORA es la rendición de cuentas. Las instituciones financieras siguen siendo responsables de la resiliencia operativa de todo su ecosistema, incluidos los proveedores de tecnología y servicios críticos. El fallo de un tercero deja de ser una excusa aceptable si no existen pruebas de supervisión, planificación y pruebas previas.

Esto implica que los contratos, SLA y estrategias de salida deben ser sólidos, que el mapeo de dependencias debe ser preciso y actualizado, que las pruebas de resiliencia incluyan escenarios de fallo de terceros y que los reguladores evalúen no solo qué ocurrió, sino qué se había previsto y probado con antelación.

La resiliencia operativa va más allá de la recuperación ante desastres

Muchas organizaciones siguen asociando la resiliencia únicamente con la recuperación ante desastres de TI. DORA amplía este enfoque. La resiliencia operativa abarca personas, procesos y tecnología, incluyendo gobernanza, gestión de crisis, continuidad del negocio, pruebas, comunicaciones y recuperación.

Las instituciones más avanzadas están adoptando marcos integrados que combinan gestión del riesgo TIC, respuesta a incidentes, continuidad del negocio, recuperación ante desastres, gestión del riesgo de terceros y simulaciones de escenarios extremos. El objetivo no es evitar toda interrupción, sino fallar de forma controlada y recuperarse con rapidez.

Resiliencia en plataformas bancarias centrales

Para las instituciones que operan plataformas bancarias centrales en entornos mainframe o arquitecturas híbridas, DORA representa tanto un desafío como una oportunidad. Tecnologías como arquitecturas activo-activo, reparto dinámico de cargas y replicación en tiempo real permiten mantener la disponibilidad de servicios críticos incluso ante fallos parciales.

Soluciones como UMBPlex, basadas en la arquitectura Umbrella de Hogan, están diseñadas para soportar alta disponibilidad y continuidad operativa en entornos distribuidos. El resultado empresarial es claro: los servicios bancarios críticos permanecen disponibles incluso durante una disrupción.

Seguridad, riesgo cuántico y la próxima frontera

La resiliencia operativa ya no puede separarse de la seguridad. La evolución de la computación cuántica está cambiando la forma en que reguladores y líderes tecnológicos abordan la protección de datos financieros sensibles, impulsando la adopción de estrategias de seguridad cuántica, agilidad criptográfica y cifrado avanzado.

Plataformas como IBM z16 integran cifrado de datos en reposo, en tránsito y en uso, incluido el cifrado totalmente homomórfico, reforzando la confianza, la protección de la marca y la competitividad futura.

De la obligación regulatoria a la ventaja estratégica

La dirección marcada por DORA no se detendrá en esta regulación concreta. Las organizaciones que traten la resiliencia operativa como una capacidad estratégica estarán mejor posicionadas para absorber impactos sin interrupciones significativas, proteger a clientes y mercados, responder con rapidez al escrutinio regulatorio e innovar de forma segura y responsable.

La cuestión ya no es si DORA aplica, sino si las instituciones financieras están preparadas para los estándares de resiliencia que definirán el futuro del sector. Quienes actúen con anticipación no solo reducirán el riesgo regulatorio, sino que construirán organizaciones más sólidas, confiables y resilientes.

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