Ciberseguridad
13 septiembre 2023
Escrito por: José Antonio Bayona, Infrastructure & Security Manager en VISEO IBERIA.
Durante años, la ciberseguridad empresarial se ha apoyado en una premisa que hoy resulta claramente insuficiente: si el usuario está dentro de la red corporativa, es de confianza. Este enfoque, heredado de un mundo con infraestructuras centralizadas y usuarios estáticos, ha quedado obsoleto frente a la realidad actual de organizaciones distribuidas, entornos cloud, trabajo remoto y accesos desde múltiples dispositivos.
En este nuevo escenario, la pregunta ya no es si un entorno será atacado, sino cuándo y desde dónde. Es precisamente aquí donde la Zero Trust Architecture (ZTA) se consolida como el modelo de referencia para proteger los sistemas críticos del negocio. No se trata de una tecnología concreta, ni de una solución puntual, sino de un cambio profundo en la forma de entender la seguridad: eliminar la confianza implícita, avanzar hacia un enfoque zero-trust y verificar absolutamente todo. Este planteamiento también se relaciona con marcos internacionales como cybersecurity zero trust architecture.
En VISEO hemos trasladado este enfoque a la práctica mediante la implantación de una arquitectura Zero Trust real en una gran organización del sector inmobiliario, demostrando que el modelo es viable, eficaz y escalable cuando se diseña con criterio y visión de negocio.
El concepto de Zero Trust, formalizado en marcos de referencia como NIST SP 800‑207, parte de una premisa clara: la red ya no es un perímetro seguro. Usuarios, aplicaciones y datos se encuentran distribuidos, y la identidad —junto con el contexto— se convierte en el nuevo eje de la seguridad. Por eso, la seguridad basada en identidad y la gestión de identidades pasan a ser elementos esenciales del modelo.
Esto implica asumir que ningún usuario, dispositivo o sistema debe ser considerado seguro por defecto. Cada acceso a un recurso debe ser evaluado en función de múltiples señales: identidad, estado del dispositivo, ubicación, tipo de recurso, nivel de riesgo y comportamiento. Solo entonces se concede acceso, normalmente limitado y condicionado. La gestión de identidades y accesos permite que ese acceso seguro a aplicaciones sea coherente, trazable y ajustado al riesgo.
Llevar esta filosofía del papel a la realidad requiere algo más que tecnología: exige diseño arquitectónico, conocimiento del negocio, un software de gestión de identidad adecuado y una implantación progresiva y controlada.
El proyecto abordado por VISEO se desarrolló en una organización con características muy representativas del sector inmobiliario actual: múltiples sedes, usuarios móviles, acceso remoto continuo a aplicaciones corporativas y un crecimiento constante de los servicios digitales. En este contexto, una herramienta de trabajo remoto segura resulta clave para proteger la actividad diaria sin frenar a los equipos.
El cliente necesitaba reforzar su postura de seguridad sin introducir fricciones innecesarias en la operativa diaria. Era fundamental reducir el riesgo de accesos no autorizados y movimientos laterales, aumentar la visibilidad sobre lo que ocurría en la infraestructura y, al mismo tiempo, construir una base sólida para futuras evoluciones. Este mismo enfoque puede adaptarse también a proyectos de gestión de identidad para pymes que necesitan crecer con mayor control.
La respuesta no podía ser una solución aislada, sino una arquitectura Zero Trust completa, diseñada desde el inicio con una visión integral.
Desde VISEO se diseñó una arquitectura basada en los principios de Zero Trust, pero adaptada a la realidad operativa del cliente. El foco dejó de estar en proteger la red perimetral para centrarse en proteger los recursos, independientemente de dónde se encuentren, incorporando criterios de seguridad cloud en entornos híbridos y distribuidos. En este punto, una seguridad cloud architecture bien planteada ayuda a proteger usuarios, datos y aplicaciones sin depender de una ubicación concreta.
La solución se articuló alrededor del Zero Trust Network Access (ZTNA), garantizando que los accesos a aplicaciones y sistemas solo se conceden tras validar la identidad del usuario y el cumplimiento de requisitos de seguridad del dispositivo. De este modo, el acceso deja de ser binario (dentro/fuera) y pasa a ser contextual y dinámico.
La arquitectura incorporó además capacidades de gestión centralizada de políticas, control y clasificación de endpoints, monitorización avanzada de eventos de seguridad y análisis centralizado de logs y una base preparada para retos emergentes como la gestión de identidad de agentes de IA. Todo ello permite no solo prevenir accesos indebidos, sino también detectar comportamientos anómalos y responder con rapidez ante cualquier incidente.
Uno de los aspectos clave fue la reducción de la superficie de ataque. Los servicios dejaron de estar expuestos de forma innecesaria y el acceso a cada recurso se limitó estrictamente a los usuarios y dispositivos que realmente lo necesitan, reforzando la seguridad de cloud computing y siguiendo el principio de mínimos privilegios.
Uno de los grandes mitos en torno a Zero Trust es que introduce complejidad o fricción en el día a día de los usuarios. La experiencia de este proyecto demuestra justamente lo contrario.
Cuando la arquitectura está bien diseñada, Zero Trust mejora la experiencia de usuario, ya que permite accesos más directos y seguros, eliminando dependencias de redes tradicionales o VPNs complejas. En escenarios de trabajo remoto seguro, el usuario accede a los recursos que necesita, de forma transparente, mientras la arquitectura valida por detrás todas las condiciones de seguridad.
Esta combinación de alta seguridad y usabilidad es clave para que el modelo sea aceptado y sostenible en el tiempo.
La implantación de esta arquitectura Zero Trust permitió a la organización obtener beneficios claros y medibles: mayor control sobre los accesos, reducción del riesgo ante incidentes, visibilidad completa del entorno y una base tecnológica alineada con estándares internacionales, servicios gestionados de seguridad cloud y futuras exigencias regulatorias.
Pero, más allá de los beneficios inmediatos, el verdadero valor de Zero Trust reside en su capacidad para evolucionar con el negocio. La arquitectura queda preparada para integrar nuevos servicios, aplicaciones cloud o modelos de trabajo sin comprometer la seguridad, incluidos modelos de trabajo remoto seguros que pueden crecer junto con nuevas sedes, equipos o necesidades operativas.
Este proyecto confirma que Zero Trust no es una moda ni un producto, sino un enfoque estratégico que redefine la ciberseguridad empresarial. Adoptar una arquitectura Zero Trust con éxito requiere una visión global, experiencia en arquitectura y una ejecución rigurosa, especialmente cuando se apoya en modelos como Zero Trust Network Access (ZTNA) para controlar el acceso a aplicaciones y recursos críticos.
En VISEO acompañamos a las organizaciones en todo este recorrido: desde la definición estratégica hasta la implantación técnica, ayudándoles a transformar su modelo de seguridad y a preparar sus entornos para los desafíos actuales y futuros.
En un mundo donde la confianza implícita ya no es una opción, verificar se convierte en la única estrategia viable.
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