Finance Transformation
22 septiembre 2026
Autor: Elizabeth Affabili
La factura electrónica ha dejado de ser una iniciativa de digitalización voluntaria para convertirse en un requisito regulatorio que transformará la forma en que las empresas gestionan sus operaciones comerciales. La Ley Crea y Crece establece la obligación de emitir, recibir y gestionar facturas electrónicas en las relaciones B2B entre empresas y profesionales, con el objetivo de mejorar la transparencia, reducir la morosidad e impulsar la digitalización del tejido empresarial.
Para directores financieros, responsables de administración, CIOs y equipos de transformación digital, la adaptación supone mucho más que incorporar una nueva herramienta. Implica revisar procesos, garantizar la interoperabilidad entre sistemas y asegurar que la información financiera mantiene la calidad necesaria para el reporting, la auditoría y el cumplimiento normativo.
La Ley Crea y Crece establece la obligación de que empresas y autónomos emitan, reciban y gestionen facturas electrónicas en sus operaciones B2B. Además, exige que los sistemas utilizados garanticen la interoperabilidad, la trazabilidad y la capacidad de intercambiar información sobre el estado de las facturas durante todo su ciclo de vida.
La normativa persigue aumentar la transparencia en las relaciones comerciales entre empresas y reforzar el control sobre los plazos de pago. Entre sus objetivos se encuentra la lucha contra la morosidad mediante una mayor visibilidad sobre cuándo se emiten, reciben y pagan las facturas.
Desde un punto de vista práctico, las organizaciones deberán adaptar sus procesos para que las facturas dejen de circular en formatos no estructurados y pasen a gestionarse mediante sistemas capaces de intercambiar información electrónica de forma estandarizada.
En VISEO estamos observando que la complejidad de adaptación crece exponencialmente cuando conviven múltiples sociedades, ERPs o plataformas de facturación. En estos casos, el principal desafío no suele ser la generación de la factura electrónica, sino la integración de los nuevos procesos de aceptación, rechazo, pago y trazabilidad dentro de un modelo financiero único que garantice la consistencia del reporting y evite incrementar la carga operativa de los equipos financieros.
Por este motivo, las organizaciones más avanzadas están aprovechando la adaptación a Verifactu y a la Ley Crea y Crece no solo como un proyecto de cumplimiento, sino como una oportunidad para acelerar la transformación de sus procesos financieros y reforzar la fiabilidad de la información utilizada para la toma de decisiones.
La Ley Crea y Crece establece la obligatoriedad de la factura electrónica para las operaciones B2B entre empresas y profesionales. Su desarrollo reglamentario se ha materializado mediante el Real Decreto 238/2026, publicado el 31 de marzo de 2026 y en vigor desde el 20 de abril de 2026. Y la aplicación efectiva de las obligaciones queda condicionada a la publicación de la orden ministerial del 2 de octubre del 2026 que desarrolla la solución pública de facturación electrónica.
Uno de los aspectos más relevantes es que no se trata de una obligación limitada a las grandes corporaciones. El nuevo marco normativo afectará progresivamente al conjunto del tejido empresarial español, independientemente del ERP utilizado, ya sea SAP, Microsoft Dynamics, Oracle u otras plataformas.
Esto significa que deberán prepararse organizaciones de muy distinto tamaño:
Con esta fecha de entrada en vigor de esta orden ministerial, las empresas y profesionales con un volumen de operaciones superior a 8 millones de euros deberán adaptarse en un plazo de 12 meses, mientras que el resto de organizaciones dispondrá de 24 meses para cumplir con las nuevas obligaciones.
Las multinacionales con actividad en España afrontan además un reto adicional: integrar estos requisitos locales dentro de sus modelos globales de reporting, compliance y gestión financiera.
Por este motivo, cada vez más organizaciones están abordando la adaptación a la factura electrónica como parte de una estrategia más amplia de transformación financiera, revisando procesos de emisión y recepción, datos maestros, integraciones y capacidades tecnológicas necesarias para gestionar formatos estructurados y los estados requeridos durante todo el ciclo de vida de la factura.
La normativa exige que las soluciones utilizadas permitan la interoperabilidad entre plataformas y faciliten el intercambio electrónico de facturas de forma estructurada. El objetivo es que empresas y profesionales puedan intercambiar información independientemente del proveedor o la plataforma tecnológica utilizada.
Uno de los principios fundamentales de la Ley Crea y Crece es evitar la creación de ecosistemas cerrados.
La interoperabilidad se convierte en un requisito clave porque miles de empresas trabajarán con sistemas distintos y deberán ser capaces de intercambiar información de forma segura y eficiente.
Este escenario suele abordarse mediante plataformas preparadas para gestionar el ciclo completo de facturación electrónica y conectarse con distintos interlocutores empresariales. Por lo que es de suma importancia la interoperabilidad y la integración entre los procesos financieros y regulatorios.
La elección tecnológica debe centrarse en garantizar:
La implantación de la factura electrónica tiene un impacto directo sobre áreas críticas de la función financiera.
Cuentas a cobrar: La información se vuelve más trazable y estructurada desde el momento de la emisión, facilitando el seguimiento de las facturas y el control de los plazos de pago.
Cuentas a pagar: Los procesos de recepción y validación pueden automatizarse con mayor facilidad cuando la información llega en formatos estructurados y homogéneos.
Auditoría y cumplimiento: La disponibilidad de información digital facilita la trazabilidad documental y la generación de evidencias para revisiones internas y externas.
Reporting financiero: La calidad del dato mejora cuando desaparecen gran parte de los procesos manuales de captura, reduciendo potenciales errores operativos.
Para los CFOs, esto significa que la factura electrónica no debe entenderse únicamente como una obligación legal. También puede convertirse en una herramienta para mejorar la eficiencia de los procesos financieros.
Aunque el foco suele ponerse en los plazos regulatorios, las organizaciones que esperan al último momento suelen encontrarse con mayores dificultades de implantación. La adaptación a la factura electrónica no es un cambio que pueda abordarse en pocas semanas: implica revisar procesos de negocio, analizar integraciones, adaptar sistemas ERP, actualizar datos maestros, definir nuevas responsabilidades operativas y garantizar la trazabilidad de la información durante todo el ciclo de vida de la factura.
Además, los plazos establecidos por el Real Decreto 238/2026 comenzaron a contar desde la entrada en vigor de la futura orden ministerial del pasado 2 de octubre de 2026, que desarrolla la solución pública de facturación electrónica. A partir de ese momento, las organizaciones con una facturación superior a 8 millones de euros dispondrán de tan solo 12 meses para cumplir con las nuevas exigencias, mientras que el resto contará con un plazo de 24 meses.
Aunque estos horizontes temporales puedan parecer amplios, la experiencia demuestra que los proyectos de adecuación suelen extenderse durante varios meses cuando requieren cambios en ERP, integraciones con terceros, modelos de intercambio electrónico de documentos o procesos financieros distribuidos entre distintas sociedades y países. En las organizaciones con entornos SAP, Microsoft Dynamics, Oracle u otras plataformas empresariales, la complejidad técnica y organizativa puede incrementar significativamente los tiempos de adaptación.
Por ello, cada vez más empresas están utilizando la Ley Crea y Crece como una oportunidad para modernizar procesos financieros que llevaban años pendientes de evolución. Iniciar cuanto antes la evaluación del impacto normativo, el diseño de la estrategia de cumplimiento y la definición de la hoja de ruta tecnológica
Elizabet Affabili Vicente es especialista en transformación financiera y optimización de procesos empresariales en VISEO. Cuenta con una amplia experiencia acompañando a organizaciones nacionales e internacionales en la evolución de sus modelos financieros, la mejora de la eficiencia operativa y la adopción de soluciones tecnológicas que impulsan la transformación del negocio. Su enfoque combina visión estratégica, conocimiento funcional y capacidad de ejecución para ayudar a las empresas a afrontar con éxito sus retos de crecimiento, cumplimiento y modernización.
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